Este antiguo abrevadero, cuya historia se remonta al siglo II d.C. durante la época de dominación romana, ha funcionado como un punto de descanso a lo largo de los siglos. Situado a unos 2 kilómetros del núcleo urbano, se encuentra en el antiguo camino que conectaba Sevilla con Portugal, destacando por la generosidad de su manantial, que mantiene un flujo constante de agua incluso en los veranos más secos.Según la tradición, este lugar alberga un pasadizo subterráneo que en tiempos antiguos conectaba con el pueblo, utilizado como ruta de escape en periodos de guerra y conflictos. Como testimonio de su importancia histórica, en el centro del municipio puede encontrarse una réplica de esta fuente, preservando su legado dentro de la memoria local.