La Ermita de Nuestra Señora de Clarines, levantada sobre los restos de un antiguo castillo, es uno de los espacios religiosos más significativos del municipio de Beas. Su historia se remonta a la Baja Edad Media y ha ido evolucionando con el paso del tiempo, incorporando reformas y ampliaciones que han enriquecido su arquitectura y su valor devocional.
En su interior destacan distintos elementos de interés histórico y artístico, como camarines y capillas que reflejan siglos de devoción a la Virgen de Clarines. Además, el conjunto se integra en un entorno de gran valor paisajístico y es el centro de una importante tradición local como la romería en su honor.
La Iglesia de San Bartolomé Apóstol es el principal templo religioso de Beas y uno de los elementos más representativos de su patrimonio histórico y cultural. Dedicada al patrón del municipio, sus orígenes se sitúan entre los siglos XIV y XV, desarrollándose a lo largo del tiempo con diversas ampliaciones y reformas que han definido su aspecto actual.
En su interior alberga espacios de gran interés como capillas laterales, sacristía y un altar mayor donde se veneran importantes imágenes de devoción local. Su arquitectura combina distintas etapas históricas, reflejando la evolución del estilo religioso en la provincia y su estrecha relación con la vida del municipio.
La Iglesia de San Antonio Abad es uno de los principales templos religiosos de Trigueros y un destacado referente de su patrimonio histórico. Su arquitectura, de origen gótico-mudéjar con influencias posteriores, refleja la evolución constructiva del edificio a lo largo de los siglos, especialmente tras las reformas realizadas en el siglo XVIII.
En su interior conserva un notable conjunto de bienes artísticos y decorativos, entre los que destacan elementos de gran valor histórico vinculados a órdenes religiosas y pinturas murales de épocas anteriores. Todo ello convierte este templo en un espacio clave para comprender la historia cultural y religiosa del municipio.
Fundado en el siglo XVI gracias al impulso del clérigo Francisco de Palma y Araujo, el Antiguo Colegio Jesuita de Santa Catalina representa uno de los espacios históricos más relevantes de Trigueros. Considerado la única casa de la Compañía de Jesús en la provincia de Huelva, destacó durante siglos como centro de formación, pensamiento y actividad religiosa. Entre sus hitos más destacados figura la impresión del primer libro editado en la provincia onubense, en 1649. Actualmente se conserva su iglesia, de marcada influencia renacentista, convertida en uno de los grandes referentes patrimoniales del municipio.
La Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, levantada a comienzos del siglo XVI, combina la sobriedad del mudéjar tardío con posteriores aportaciones barrocas. En su interior alberga un importante conjunto artístico formado por retablos, piezas de orfebrería e imágenes de gran valor histórico, entre ellas el Cristo Yacente atribuido al entorno de Pedro Roldán. También destaca la imagen de San Juan Bautista, realizada por Diego López Bueno en 1610, así como la Virgen del Carmen, patrona de San Juan del Puerto. El templo continúa siendo uno de los principales centros de la vida religiosa y festiva de la localidad.
La Iglesia de Nuestra Señora del Reposo es uno de los símbolos patrimoniales más representativos de Valverde del Camino. Su construcción comenzó en la segunda mitad del siglo XVI y fue ampliada y renovada tras los daños ocasionados por el terremoto de Lisboa de 1755. El templo presenta planta de cruz latina, tres naves y una elegante cúpula sobre el crucero que define gran parte de su silueta interior. A pesar de las pérdidas sufridas durante la Guerra Civil, conserva elementos arquitectónicos de gran interés y sigue siendo un importante lugar de devoción para los valverdeños.
El edificio actual fue construido bajo la dirección técnica del arquitecto D. Ricardo Anadón Frutos. Está presidido por la imagen procesional de San Antonio Abad, que es de vestir y presenta claros signos de ancianidad venerable. El retablo, procedente de la Iglesia Parroquial de Trigueros, se trata de una obra del S. XVIII. Tanto las paredes como las bóvedas de este emblemático lugar para los triguereños han sido decoradas con pinturas alusivas al Santo Protector de la Villa, realizadas por el pintor sanjuanero Félix Espinosa Lamparero.
Capilla de un antiguo hospital dedicada originalmente a la advocación de Ntra. Sra. de los Remedios, imagen de mediados del S. XVI que aún recibe culto en el retablo del Sagrario. Este Hospital, estuvo dedicado a albergar a peregrinos sacerdotes. Ya anteriormente aparece destinado a la crianza de niños expósitos. Su encalada fachada conserva una deliciosa impronta dieciochesca. El medallón central exhibe un paño de azulejería sevillana que representa a la Virgen de la Misericordia.
En su interior además de otras imágenes, reciben culto los titulares de la Hermandad de Jesús y María: Jesús Nazareno; Cristo atado a la columna y Nuestra Señora de los Dolores.
Ubicada en el triguereño barrio de Triana, esta capilla acoge durante todo el año la imagen de San José Obrero. A finales del mes de Abril tiene lugar en este barrio la verbena popular en su honor, con actuaciones de grupos flamencos, humoristas, bailes orquestas, competiciones deportivas, conciertos, exposiciones, atracciones de feria, etc.
A comienzos de Mayo, se celebra su romería. Unos días de convivencia campestre al más puro estilo del tipismo andaluz en el paraje conocido como “las mesas de enmedio” donde los chozos construidos en torno a la Ermita del Santo rebosan el mejor ambiente romero.
Antiguamente de Nuestra Señora de Consolación, se encuentra situado en la Plaza del Carmen. Fundado en el siglo XVI, aunque reformado por diversos acontecimientos, conserva la impronta conventual del origen.
Se compone de dos partes: la antigua residencia conventual, dispuesta en torno a un claustro central, y la Iglesia, donde se encuentra la patrona de Trigueros, Ntra. Sra. del Carmen. Cae en manos privadas que desvirtúan su uso religioso tras la desamortización.
Ya, en los años 40 del S.XX, Doña Salud de Berges Vides lo convierte un Colegio de Enseñanza femenino para lo que trae una congregación de Hermanas Carmelitas Descalzas que abandonan el edificio tras el Terremoto de 1969.
Tras una reforma, en 1998 se convierte en el Centro Cívico del pueblo.